miércoles, 2 de octubre de 2013

Kubrick

Hay algo en la personalidad humana que se resiente a las cosas claras, e inversamente, algo que atrae a los rompecabezas, a los enigmas y a las alegorías.

Stanley Kubrick

Es evidente, tras leer frases como ésta, que uno de los mayores maestros del cine contemporáneo y su historia no sólo teñía todas sus obras de metáforas, enigmas y lecturas implícitas abundantes, sino que concebía al ser humano como un ente complejo, contradictorio y lleno de dobleces. Sus personajes son cómplices de esos artificios que todo director utiliza como un mago usa sus trucos para sorprender al espectador.

Se trata de un autor relativamente poco prolífico (hizo menos de quince películas en más de cuatro décadas). En ocasiones pasaban diez años hasta que rodaba de nuevo tras una última cinta, pues entre sus características más notables, aparte del control total sobre el equipo y el reparto, estaba ese carácter reflexivo que abanderaba una cuidada estética en escena y una persistente innovación técnica.

Con esto en mente, trataré de aproximarme a algunos de esos trucos, inventos y símbolos protagónicos en su filmografía.